viernes, 14 de noviembre de 2008

Vergüenza

Vergüenza

Los espurios argumentos del Dr. Tabaré Vázquez, se ubican como abanderados de la religión, en una asincronía tal que resulta inversa. Van en contra del conocimiento científico actual, en contra de la democracia y en contra de la vida.
La única palabra que puede describir a al Dr. Tabaré Vázquez es Asesino.
Asesino de las niñas que van a parar a manos de abortistas clandestinos.
Asesino de las casi madres que no llegan a serlo, porque a pesar de tener un embarazo de riesgo, este veto les deja solamente la elección entre ser mártires (vanamente, ya que en caso de imposibilidad de vida extrauterina tampoco se puede abortar) o criminales.
La única palabra que puede describir a su apología al misticismo es Vergüenza.
Vergüenza de mentir descaradamente en su (casi me sale encíclica) fundamentación: por ejemplo, cómo puede afirmar que los abortos aumentaron en los países en los cuales se legalizó? De dónde sacó los números anteriores si era algo clandestino?
En qué años ocurrió esto?
En qué estados de estados unidos (ya que la legislación allí es, en este caso por estados)?
Vergüenza por mentirle a su pueblo de forma aberrante al indicar que una creencia religiosa es una verdad absoluta.
Vergüenza por hacer que todo un país con una historia de laico orgullo se postre ante un clero que da sus últimos coletazos, haciendo todo el daño posible.
Vergüenza de ser un asesino.