Crece desde el pié?
Una vez más, la izquierda uruguaya, nos muestra de manera vergonzosa, cuál es su visión de la democracia.
No a través de un veto abyecto, como lo hizo nuestro presidente, sino desde dentro de su propia interna, ese lodazal en donde por primera vez se anima el Senador Mujica a mostrar su verdadero apetito por el poder, y los nuevos candidatos buscan de alguna forma desbancar al ex-senador Astori, todos con la mirada ansiosa y el serrucho en la mano, esperando, de alguna manera, que el consenso (que se llama Pepe) los elija como segundones.
Esta lucha de poderes no tiene nada de antinatural dentro de la esfera política, es verdad, pero sorprende cuando proviene de personas que buscan proyectarse a sí mismas dentro de un plano moral más elevado que el resto de los mortales.
De todas formas, por algún motivo, no me sorprende.
Lo que sí me sorprende hasta el día de hoy, es la absoluta negativa, el profundo rechazo, á que la elección del candidato sea democrática. Lo último que están dispuestos a aceptar los sectores fuertes del FA (y lo dijeron públicamente), es permitir que quien decida quién será el próximo candidato a la presidencia por su partido (su = el de ellos, creo que es claro por demás) sea la gente.
Solamente los iluminados pueden participar de esta decisión, supongo que para proteger a la gente corriente de sí misma, para que no puedan hacerse daño con sus estúpidas opiniones.
Esto atenta directamente contra la constitución, que claramente dicta que quien debe optar por el candidato de un determinado partido, es, en definitiva, la gente (sí sí, la de las estúpidas opiniones).
El senador Mujica, y el partido Comunista, opinan lo contrario a la constitución (la vertiente está esperando a ver qué le toca a Rubio para saber qué opina sobre la constitución, y el PS está tan contento con haber sacado a Martínez del closet que no le importa más nada.).
Esta actitud, sin lugar a dudas, demuestra el desprecio, y el miedo (sobre todo esto último), que estos individuos le tienen a la democracia. Esa misma, que usan como bandera y escudo, es lo que más les asusta.
Me pregunto en qué pensarán cuando escuchan a Zitarrosa…